Libros determinantes

Este “ensayo” es quizá sea uno de los más sencillo que he hecho y sin embargo es el que potencialmente engloba una mayor cantidad (y calidad) en su contenido.

A través de los últimos 10 años he leído al menos 7 libros que tuvieron un impacto determinante en la forma en la que pienso acerca del mundo que me rodea, en la forma en la que trabajo y en la manera en la que tomo decisiones. Les recomiendo revisar la lista y tomarse el tiempo de leer al menos uno de los títulos.

Si quieren discutir el contenido de alguno en particular, no duden en contactarme, siempre estoy gustoso de hablar sobre ellos así como de escuchar otras interpretaciones.

Sin más, se los dejo:

Funky Business (2001)


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Simple Web Sites (2004)


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Weird Ideas that Work (2006)


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The Undercover Economist (2007)


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The Black Swan (2008)


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The Ten Faces of Innovation (2009)


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My Stroke of Insight (2010)


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Nota: El año entre paréntesis es el año en el que leí el libro por primera vez.

Dejar el coche, una decisión satisfactoria

Han pasado ya más de cuatro meses desde que decidí vender mi coche y hoy quiero aprovechar para compartir las razones de haberlo hecho.

Semanas antes de tomar la decisión final y de pasar las llaves de mi querido Yaris plateado a su nuevo dueño, me di a la tarea de poner en una hoja de cálculo todos lo costos asociados a tener un auto. No fue mucha sorpresa ver la cantidad, simplemente la confirmación de una hipótesis que implicaría dejar atrás esta forma de transporte.

Entre las variables que incluí de forma anualizada estuvo todo lo que se me pudo ocurrir: depreciación, emplacamiento, tenencias, seguros, verificaciones, gasolina, servicios, reparaciones eventuales, estacionamientos, etc. (incluso estuve a punto de sumar las obligatorias propinas a los limpiaparabrisas). En fin, intenté incluir un escenario realista que al menos en mi caso particular fuera acertado.

¿Cual era el costo anual de tener mi coche? La respuesta es $75,600 pesos al año, o el equivalente de $3.53 pesos por kilómetro recorrido.

Lo anterior planteó un fuerte dilema en mi vida que tardé varios días en procesar. Después de todo, en mi pasado había estado rodeado por personas que en su gran mayoría tenían un coche propio y la potencial decisión de no tener uno parecía completamente contra intuitiva. Incluso cuando lo comenté con amigos y familiares, estos no estaban de acuerdo con mi planteamiento aunque los números fueran tan contundentes.

En fin, la decisión fue tomada y a finales de febrero de este año vendí mi coche y decidí que el dinero que me ahorraría lo invertiría en otras cosas que me trajeran una mejor calidad de vida, tales como un departamento en una zona más amigable con el peatón (dado que caminar sería mi nueva forma principal de transporte).

Sin embargo, aún bajo la hipótesis de que gastara este mismo dinero en medios de transporte, el escenario alternativo suena fantástico. Hoy me di a la tarea de calcular qué podría hacer con esos $75,600 pesos en un año y se los comparto a continuación:

  • 730 viajes en metro, o dos viajes diarios.
  • 365 viajes en metrobús, o un viaje diario.
  • 105 viajes en taxi (de $75 pesos c/u), o dos viajes a la semana.
  • 1 tarjeta de ecobici para todo un año.
  • 25 días de renta de auto, o una día de renta cada dos semanas.
  • 6 vuelos redondos nacionales (de $3,500 pesos c/u), o uno cada 2 meses.
  • 2 vuelos redondos internacionales (de $10,000 pesos c/u).
  • Unos patines (por aquello de las prisas).
  • Un iPod nano (por aquello de que ya no tengo coche con estéreo).
  • Una buena mochila (por aquello de que no tengo cajuela).
  • *Y estrictamente de acuerdo a la hoja de cálculo, me sobran $1,470 pesos.

Se los dejo de tarea, ya sea que tengan o no tengan auto, intenten reflexionar sobre el costo del estilo de vida que llevan y si hay alguna forma de que puedan invertir sus recursos de mejor manera.

En mi caso esta decisión no sólo ha significado un ahorro significativo sino además un estilo de vida mucho más saludable, una mucho menor cantidad de estrés y de ninguna forma he hecho un sacrificio en mi tiempo de transportación.

Nota: Los números están basados en mis consumos históricos, sin embargo no pretendo asumir que aplican para otros casos. Si tienes interés en dar un vistazo a mis hojas de cálculo, contáctame y con gusto te las envío.

Desde Francia 1

Es ya un buen tiempo desde la última vez que escribí un texto de la serie “Desde”. Si nunca has leído alguno, te invito a que pierdas un poco de tu valioso tiempo haciéndolo. Puedes encontrar dichos textos aquí y aquí.

Para los que ya los han leído, sabrán entonces que lo único que deseo hacer es compartir algunas pequeñas mordidas del gran pastel que estoy saboreando. Es sólo un intento por compartir con otros el sabor de estas experiencias que tengo mientras viajo.

Así pues sin más preámbulo, los dejo con estos pensamientos.

Concierto en el parque

Hace unos días, mientras caminaba con mis padres por el parque Luxemburgo en París, nos llamó la atención escuchar lo que a lo lejos parecía un concierto de música de cámara. Llenos de curiosidad, caminamos en dirección de la melodía y al tiempo que el volumen de la música aumentaba en nuestros oídos, también lo hacía la admiración por lo que estábamos contemplando.

En un kiosco medianamente grande había una orquesta de cuerdas formada por no menos de cuarenta niños cuyas edades oscilaban entre los cuatro y los doce años. Los pequeños artistas estaban dando un concierto como los grandes. Sus pequeños dedos se sentaban perfectamente en las cuerdas de violines y chelos como si tuvieran toda una vida de experiencia.

Cuando menos lo noté, los sentimientos ya se habían apoderado de mi espíritu y no pude contener el viaje de una lágrima por mi mejilla al escuchar el chelo de una niña de once años liberar en el aire las notas de Yesterday. Simplemente hermoso.

Había una vez un muro

Tan sólo el viernes pasado, mis pies recorrieron las calles de Berlín, la capital alemana. Me impresionó lo moderna que es la ciudad. Sus calles, edificios, su gente y sus ideas están a la vanguardia Europea (que ya en sí es vanguardista). Por toda la ciudad hay toda clase de arquitecturas que si no están ya en los libros, seguramente lo estarán.

Sin embargo, no es eso lo más impresionante. Si recuerdan bien, fue tan sólo hace veinte años, en 1989, cuando cayó el muro que dividía la ciudad y a las familias en dos. Fue hace sólo dos décadas cuando en una atmósfera de hostilidad, familias enteras quedaron separadas por los caprichos de dos fracciones ideológicas del mundo que no se entendían.

Al mirar desde las alturas la línea por la que pasaba muro quedé congelado con una pregunta ¿cómo es posible que tan sólo hace 20 años este lugar fuera una frontera de intolerancia y ahora sea un monumento de libertad y bienestar? ¿será que en otros rincones del mundo está historia se pueda repetir? Vale la pena reflexionar al respecto.

Cognac con Canada Dry

Naturalmente, un viaje a Europa no puede prescindir de la degustación de todo tipo de bebidas de distintas regiones del continente. Las obvias rápidamente llenan nuestra imaginación ¿cierto? Es fundamental disfrutar de una botella de tinto español en Barcelona o una cerveza bien espumosa en alguna terraza de Praga.

Sin embargo, en ocasiones olvidamos que es en las casas de los locales donde realmente podemos descubrir nuevos y sorpresivos sabores. Ayer, mientras visitaba a mi amiga Fanny en su casa de Cognac, pude tomar algo que si me hubieran ofrecido en México, sencilla e ignorantemente hubiera despreciado.

Como ya lo he revelado en el título, aquello que tomé fue un vaso de Cognac mezclado con Canda Dry frío. Este desafío a todas las “buenas costumbres” alrededor del consumo de Cognac sencillamente me recuerdan que el mundo es grande, las posibilidades son infinitas y cada rincón esconde una sorpresa.

Desde un tren, que viaja velozmente a través de la campiña francesa, les mando un fuerte abrazo. Próxima estación, Ciudad de México.

*Especialmente dedicado a Yves Porraz por hacerme pensar que escribo bien.

Barcamp es *Apertura*

Hoy al medio día comí con Chris Messina y la charla me ayudó a tener más clara mi postura y me motivó a compartirla.

Como he dicho antes, esta es simplemente mi opinión personal y no la de ninguna otra persona, institución, organización o evento en el que participe.

Aquí está lo que creo, en breve y en español:

  1. Barcamp NO es de todos.
  2. Barcamp es de quienes lo hacen realidad.
  3. Todos tienen derecho a hacer realidad un Barcamp ya sea con su organización o mediante la participación activa y propositiva en el evento.
  4. Quien cumpla con lo anterior, puede considerarse parte de la comunidad.
  5. Si tú no has organizado o asistido participativamente a un Barcamp, no es tuyo.
  6. No le tienes que pedir permiso a nadie para hacer realidad un Barcamp. Si acaso, tendrás que solicitar la licencia para usar la marca mediante un proceso automatizado, sin tener que pasar por el criterio de una persona.
  7. La comunidad decide como debe ser Barcamp, y repito, la comunidad no somos todos.
  8. La comunidad puede intentar cosas nuevas o diferentes siempre y cuando no rompa con los principios fundamentales.
  9. Si rompe los principios, sencillamente no es un Barcamp y la comunidad lo identificará.
  10. Los principios fundamentales son, a mi interpretación y como miembro de la comunidad: Apertura, democracia y transmisión de conocimiento.
  11. Todo Barcamp debe estar completamente abierto al público
  12. En Barcamp deben circular todo tipo de ideas, particularmente son bienvenidas las ideas encontradas.
  13. En todo Barcamp son los asistentes los que deben proveer el contenido y son ellos mismos los que deciden qué contenido quieren recibir
  14. Es muy importante que haya espacio adecuado para que existan opciones para los asistentes. Ejemplo: Si se hace un sólo track, no funciona el evento porque la gente sólo tiene una opción.
  15. El evento es democrático. Los participantes votan con los pies; con su presencia o ausencia en una sesión.
  16. No considero que sea óptimo, pero puede haber una fundación o asociación civil que tenga protegida la marca Barcamp con la finalidad de que esté disponible en todo momento para que la comunidad la use.
  17. La creación de una fundación no rompe con los principios de Barcamp.
  18. En caso de existir, esta fundación tendría la responsabilidad de proveer a la comunidad con todas las herramientas necesarias para que sea más sencillo hacer un Barcamp.
  19. Las herramientas deben estar siempre al alcance, deben ser automáticas y debe existir la menor interferencia posible por parte de personas.
  20. La burocracia es absolutamente indeseable en este caso.
  21. La marca no es el evento.
  22. La visión de Paola es tan válida como la de los demás.
  23. Mientras más visiones tengamos en la mesa, mejor es nuestra democracia.
  24. Mientras más democracia tenemos, es más probable que tengamos que aceptar ideas diferentes a las nuestras.
  25. Mientras más aceptemos otras ideas, mejor estamos viviendo el espíritu de Barcamp.
  26. Paola Villarreal actuó en favor del pragmatismo arriesgando su reputación y la estabilidad de la comunidad en el proceso. Desde mi punto de vista, esto no fue lo mejor, pero dentro de todo, entiendo sus razones.
  27. Otras personas en la historia han cuestionado el status quo y eso a veces ha servido para despertar reacciones positivas y renovadoras.
  28. La energía que hoy manifiesta la comunidad Barcamp en México es saludable y en parte se debe (irónicamente) a la acción de Paola.
  29. En lo que a mí concierne, Paola está actuando de buena fe y confío en que su plan sea ejecutado.
  30. Me da gusto que se organice pronto un Barcamp en Querétaro. Asistiré a este y haré lo posible para compartir conocimiento en alguna charla.
  31. Ansió que surjan más Barcamps este año (seguramente así será), así como WorkshopCamps, WordCamps, RailsCamps, CodeCamps y todo tipo de *Camps.
  32. Espero que la gente recuerde que está en todo derecho de utilizar la marca y que en el futuro se provea un mecanismo para obtener la licencia de manera automática.
  33. Espero que la lección que estamos aprendiendo hoy en México pueda ser aprovechada por otros Barcamps alrededor del mundo.

Es momento de financiar a nuestros emprendedores

El otro día platicábamos sobre esa fuerte necesidad de salir a vender a otros mercados para traer dinero nuevo a la mesa. Básicamente la propuesta consiste en enviar a algunos de los nuestros a explorar otras tierras con la finalidad de que vendan en otros mercados los valiosos productos y servicios creados en México (sea tecnología o cualquier otro bien de valor agregado como han apuntado algunos lectores).

Pues bien. Ahora me gustaría entrar un poco en detalle de cómo hacer esto. Si bien, la idea de que algunos valientes sirvan de avanzada comercial, pareciera que no es mala por sí misma, hay que tener cuidado en la implementación.
Aquí voy a tener que hacer una pausa para pasar a criticar uno de los programas más ineficientes que tenemos actualmente. Créanme que respeto mucho a los involucrados en este programa, sin embargo, creo que no podríamos hablar de resultados positivos.

Me refiero a los programas de becas para estudiar posgrados en el extranjero (particularmente relacionados con tecnología y ciencias). Sí, leyeron bien, estoy afirmando que este tipo de “detonadores de desarrollo” no son muy eficaces.

Repito, no me malentiendan. Admiro mucho a las personas que han hecho el esfuerzo para estudiar en otro país. Sin duda se requiere una inteligencia sobresaliente y arduo trabajo para hacerlo, no obstante, me preocupa la situación en la que estas personas se encuentran una vez concluidos sus estudios.

Sin entrar en mucho detalle, creo que los beneficiarios de estas becas se enfrentan a un problema muy difícil de manejar que les impide retornarle al país la inversión hecha en ellos. El asunto es que cuando salen del posgrado, típicamente están sumamente preparados y por ende, sus expectativas económicas son mucho mayores.

Si deciden regresar a México, es difícil que se incorporen al sector productivo en áreas de desarrollo tecnológico o del conocimiento, debido a que las empresas no pueden cubrir sus sueldos. Por lo tanto, muchos de nuestros ingenieros altamente entrenados, terminan cubriendo puestos administrativos bien pagados pero en los cuales no generan propiedad intelectual.

En muchos casos, esta misma condición empuja a los graduados a aceptar una posición de trabajo en el extranjero, donde se les ofrece un plan de carrera de primer nivel y donde su tarea principal está relacionada con la producción de bienes de alto valor agregado. El gran problema en este caso, es que nuestro país nunca recibe el beneficio de que aquel hijo prodigio haya sido enviado al otro lado de la calle. Luego, no hay nuevo dinero sobre la mesa y regresamos a la paradoja planteada en el ensayo anterior.

Ahora, ahí va mi propuesta.

Diversos emprendedores y empresarios exitosos de distintas partes del mundo aseveran frecuentemente que una de las cosas más interesantes de iniciar un nuevo negocio es que en el proceso, se aprende muchísimo. Incluso, muchos afirman que se aprende tanto (o más) poniendo manos a la obra y enfrentándose día con día a los retos del mundo real, que lo que se aprende estudiando una maestría en ciencias o en negocios.

¿Será cierto? En mi humilde opinión, creo que esto es totalmente cierto.

Ahora bien, si se aprende tanto en la construcción de un negocio como en la escuela, ¿por qué no hay más programas de becas para emprendedores?

Como lo veo yo es que en el mejor de los escenarios de un posgrado lo que obtiene el sujeto en cuestión es un gran aprendizaje. Mientras tanto, en la creación del negocio el gran aprendizaje tan sólo es el peor de los escenarios; en el mejor de los casos lo que se obtiene es una nueva gran empresa, creadora de riqueza para el país y de mejores empleos para otros.

Dicho de otra forma, lo que propongo es que a través de las instituciones gubernamentales y no gubernamentales que ya tenemos en el país, se destinen más recursos a financiar a emprendedores y menos recursos a financiar estudiantes que tarde o temprano terminan subempleados o desarrollando conocimiento en (y para) otros países.

Pero ¿cuáles deberían de ser las condiciones para recibir estos apoyos? ¿cómo se podría vigilar la correcta utilización de estos recursos? Yo tengo algunas ideas que les platicaré a la brevedad.

Conclusión parcial: Me interesa apuntar que es necesario mandar misioneros comerciales a otros países y que vale la pena poner recursos para esta acción estratégica. Después de todo, en el peor de los casos (aquel en donde el negocio no despega) tenemos de vuelta en nuestro equipo (y bien identificado) a un emprendedor con mucho más conocimiento del mercado, de los negocios, de su producto y de él mismo.

Te pido que me des tus comentarios al respecto de este tema.

¿Por qué no vender al otro lado de la calle?

A veces me preguntan por qué insisto tanto en que las empresas mexicanas orientadas a la tecnología deberían de tener su foco de mercado fuera del país. Así mismo, en distintas ocasiones he repetido que esto tiene que ver con un asunto de tamaños de mercado, de lo cual estoy sumamente convencido.

Hay incluso, algunos gráficos bastante interesantes que muestran como el tamaño de la economía de México tan sólo es del tamaño de la del estado de Illinois (algo sorprendente y deprimente a la vez). Lo anterior, puede darnos una idea de la tremenda oportunidad de iniciar operaciones comerciales en los Estados Unidos, en Asia o en Europa. Continue reading “¿Por qué no vender al otro lado de la calle?”

Desde Suecia 12

Tres años después.

Es curiosa la forma en la que funciona la memoria. Si bien, nuestros recuerdos pertenecen a algún momento específico en el tiempo, hay ocasiones en las que llegas a un lugar y pareciera como si fuese ayer, la última vez que lo visitaste. Así me siento en Växjö.

Hoy por la mañana mientras recorría los jardines de la universidad, casi sentí como si pudiera dirigirme hacia mi edificio, abrir la puerta, subir las escaleras y encontrarme con mi sala justo con el libro que estaba leyendo sobre uno de los sillones.

Me llena de alegría estar aquí y dedico este pequeño texto a dos grupos de personas: A aquellas que me acompañaron durante la aventura más grande de mi vida y a aquellas a las que conocí y que me conocieron como soy hoy, gracias a haber estado aquí. Continue reading “Desde Suecia 12″

Social Media might need much more effort than you thought. (Part 1)

Or no extra effort at all.

I hear the words social and media together at least 10 times a day and I’m starting to hate them. Don’t get me wrong, it’s not that I’m an atheist, but a person with low tolerance to repetition. It makes me feel like when I listen to the same song 5 times a day! At first, the song might be just brilliant but three weeks later its a brain killer.

Anyway, I think the term Social Media is widely overused and not well understood. Let’s start by saying that this buzzword is a child of the Web 2.0 family. As such, it represents the democratic activity of sharing media, say content, with other people. Social Media is the phenomena of having millions of people sharing content with others. Continue reading “Social Media might need much more effort than you thought. (Part 1)”

Adiós Tikkia. Hola mundo.

“La mayor responsabilidad que tenemos las personas es encontrar el lugar en el que podemos hacer una mayor contribución a nuestro entorno”

– CS

La semana pasada (en medio de la crisis porcina) renuncié a mi cargo como Director de CIMA Labs dentro de CIMA CI, y con ello terminó mi relación con Tikkia, el proyecto que había venido impulsando los últimos 8 meses.

Además de mi, todo el equipo de Tikkia también hizo maletas. Continue reading “Adiós Tikkia. Hola mundo.”

Rules improve the result of your team. NOT.

If you know me, you probably have realized that I’m a rather chaotic person. I don’t believe that much in rules to help myself, and others, keep things in their right place. Whenever somebody tries to impose a rule on me, I reject it at once (even though I might consider following it later). This behavior has got me into trouble many times, especially with my parents, teachers and bosses.

However, I’ve never felt this is a wrong attitude towards life. Quite the opposite, I have always listened this inner voice telling me “Accept no rules!”

If you don’t know me, maybe you’re starting to think I’m an anarchic punk going around doing whatever I want. Nonetheless, you wouldn’t be more mistaken.

I just feel that following rules imply that I’m stupid. Continue reading “Rules improve the result of your team. NOT.”

Acerca del autor

El responsable de este espacio soy yo, César Salazar. La visión aquí expresada no necesariamente representa la visión de 42 Claps. Si por alguna extraña razón te da curiosidad quién soy o qué hago, te invito a que visites mi sitio personal.