A veces me preguntan por qué insisto tanto en que las empresas mexicanas orientadas a la tecnología deberían de tener su foco de mercado fuera del país. Así mismo, en distintas ocasiones he repetido que esto tiene que ver con un asunto de tamaños de mercado, de lo cual estoy sumamente convencido.
Hay incluso, algunos gráficos bastante interesantes que muestran como el tamaño de la economía de México tan sólo es del tamaño de la del estado de Illinois (algo sorprendente y deprimente a la vez). Lo anterior, puede darnos una idea de la tremenda oportunidad de iniciar operaciones comerciales en los Estados Unidos, en Asia o en Europa.

En términos de PIB, seríamos Illinois
Sin embargo, creo que hay una razón mucho más importante para exportar nuestros productos y servicios que no tiene que ver con el tamaño de mercado, sino con un concepto aún más básico: Traer más dinero a la casa.
Imaginemos a México con un gran condominio donde vivimos personas que nos dedicamos a distintas cosas. Como todos tenemos necesidades, le compramos productos a los vecinos y estos a su vez nos compran cosas a nosotros. Algunos de los inquilinos tienen más que otros. Unos son dueños de pisos enteros y otros apenas les alcanza para un pequeño rincón. Obviamente cada quien está tratando de mejorar su economía personal, y para ello mejora sus procesos, intenta reducir sus costos, realiza una mejor mercadotecnia, etc.
Pasan los días y las noches y los inquilinos del condominio seguimos intercambiando entre nosotros pero nunca hay más dinero para crecer, y es lógico ¿cómo vamos a crecer si sólo nos vendemos cosas entre nosotros, si sólo hacemos circular el mismo dinero?
Bueno, esto no es del todo cierto. Algunos de los inquilinos del primer piso siembran productos en el jardín y otros extraen un líquido negro del suelo y de alguna forma eso aumenta la cantidad de bienes en circulación. Sin embargo, algunos sabemos que esto no durará para siempre. Tarde o temprano (más temprano que tarde) el suelo será más improductivo y el líquido negro dejará de salir.
Aún así, y regresando al punto, es difícil que el condominio mejore sus condiciones con políticas y estrategias que están limitadas a su espacio físico. Cómo ya había yo apuntado, si sólo hacemos circular el mismo dinero, no hay cómo crecer.
No es que sea un gran secreto, pero creo que nuestros tomadores de decisiones no están del todo conscientes de que al otro lado de la calle hay otros condominios como el nuestro y en particular vi que hay uno o dos que están súper bonitos. Están perfectamente alumbrados y pintados, y sus jardines no podrían ser más verdes.
Se me ocurre que tal vez ellos necesiten cosas que nosotros podemos producir. Pero no me refiero a cosas que dependan del sudor de nuestros inquilinos, sino de su inteligencia. Es más, estoy seguro de que podríamos producir el tipo de cosas que haces una vez y vendes múltiples veces. Ya saben, ese tipo de productos o servicios no requieren cantidades enormes de personas para hacerse, y en contraste, se venden a buenos precios y una gran escala, resultando en negocios de alto valor agregado (¿alguien dijo software?)
Pero, si producimos eso ¿no necesitaríamos representantes de nuestro condominio viviendo en otros condominios para que vendan nuestros productos con los vecinos de aquel lugar? Estoy seguro que sí.
En mucho de los casos, ayudará que creemos un cierto tipo de misiones para introducirnos en “sus” mercados, pero bien valdrá la pena. Después de todo, el dinero que se gane de esas operaciones será dinero nuevo que estará circulando en la economía de nuestro condominio. Y bueno, habiendo más dinero, podríamos esperar que las condiciones de vida en general se incrementaran.
¿Pero, que no sería difícil mandar esas misiones a los otros condominios? ¿Seremos en verdad capaces de competir en esos otros lugares? ¿No sería muy costoso? ¿y qué tal si nuestros enviados se quedan allá y nos abandonan?
Cómo toda estrategia, ésta tiene sus escollos y sus riesgos. No obstante, creo que estos son mucho menores de lo que la mayoría imagina y podemos trabajar en reducirlos aún más.
Pronto estaré escribiendo al respecto.
¿Qué opinas al respecto? Me interesa muchísimo que me dejes tu comentario.
tu reflexion es muy acertada, y croe que no solo lo podemos aplicar al software sino también a las artes creativas, me quedo en este condominio, al menos el dinero que gane de venderle a los vecinos se quedara aqui.
Una perspectiva con vision, pero tmabien con raices, no me malentiendas pero tu escrito se me hizo muchos más nacionalista que esa vieja frase de “defender el peso como perro”. felicidades
saludos
Ulises:
Muchas gracias por tu comentario. Tienes razón. Hay una gran diversidad de servicios o productos de alta calidad que podemos llevar al extranjero. Utilizo el software como ejemplo porque es en el área en la que yo me muevo.
Saludos!
Todo bien, hasta q pones como única opción los softwares y te quedas ahí cuando hay más que eso… que pasaría si fuera así?… seríamos un condominio buena ondita geek un rato, pero carentes de otras cosas.
Pero padre.
SALUDOS
Pedro:
Muchas gracias por el comentario. Cómo le decía a Ulises, utilizo ele ejemplo del software porque es donde yo me muevo. Sin embargo, me da mucho gusto conocer personas inquietas de otras áreas que ven una oportunidad en salir a ofrecer cosas de valor del otro lado de la calle. Saludos!
Me gusta mucho el tipo de analogías que utilizas para hablar de este tipo de cosas que ambos sabemos no son fáciles de explicar. Ahora si tan solo pudieramos llevar este tipo de discurso fuera de tu blog creo que sería muy interesante
Edgar:
Gracias por tu comentario. Espero que esfectivamente la discusión se lleve al plano personal, fuera de línea, que es donde los seres humanos mejor nos entendemos. Saludos amigo.
WOW!!!! En serio hoy es un gran dia a pesar que me acaban de anunciar que cerraran mi empresa y me liquidaran..
No sabes lo agradable que ha sido leer este articulo, GRACIAS POR DARME EL EMPUJE y ahora si a darle con todo…
Carmen:
Lamento lo de tu empresa, pero te agradezco mucho tu mensaje y me da gusto que veas el futuro con más ánimo. Me ha motivado mucho tu comentario a seguir escribiendo, espero que puedas seguir pasando por aquí de vez en cuando. Saludos.
En el caso del software, echar a andar una compañía que verdaderamente pueda salir al mercado internacional de forma exitosa requiere inversiones de aproximadamente US$30-50 millones. Esa clase de capital de riesgo sólo se consigue en Sand Hill Road y para ello tienes que estar ubicado en Silicon Valley, por lo que si bien puedes fundar aquí, tendrás que mudarte para allá muy temprano en el proceso.
Por otro lado, en México he visto buenos conceptos, pero no grandes tecnologías. Claro, no he visto más que una fracción del todo.
A mi me parece que en México podemos crear tecnologías enfocadas a resolver problemas que nos aquejan a diario y ese tipo de tecnologías pueden luego usarse en otros sitios con condiciones similares a las de México. Twitea.me es un ejemplo de ello. En África, sur de Asia y Sudamérica este servicio puede ser un gran hit, aunque en EEUU y en la UE quizás no tenga igual tracción.
Oscar:
Coincido contigo totalmente. Lo que propongo es que se creen empresas cuyo foco de mercado, brazo de comercaialización e incluso su punta de lanza de desarrollo de negocios estén en el extranjero, mientras que mantienen su centro de desarrollo y “holding” en México.
Creo que tenemos que enfocarnos en resolver problemas, punto. Sean los nuestros o los de alguien más. Probablemente cosas que aquí no resuelven nada, en otras economías sean bienes muy valiosos. Lo importante está en recordar que la economía interna de una nación no es suficiente y no lo es todo.
Hola! Difieron un poco con tu ensayo incompleto. Creo que apostar demasiado por el mercado externo es muy arriesgado y justo lo acabamos de ver con esta última crisis. Dependemos demasiado de nuestras exportaciones a USA y a que llegue dinero de fuera, en el momento en que ellos nos dejan de comprar por una recesión, todo se va al carajo. No para aquellos países que se han enfocado a desarrollar un mercado interno, como Brazil. Igual la sufren, pero no tanto como nosotros. Creo que es cuestión de encontrar un equilibrio. A México le urge desarrollar más su mercado interno, casi todo lo que está en cualquier supermercado es importado o de alguna empresa de capital extranjero y sin afan de ponerme socialista, creo que deberíamos aprender un poco más de Europa, donde la gran mayoría de los productos y servicios que se comercializan son locales. Bueno, solo eso. Un abrazo
Cynthia:
Me da gusto que estés leyendo por acá. Muchas gracias por diferir, de verdad. Sin embargo, difiero en tu ejemplo de Brasil. Si bien es cierto que su economía se ha fortalecido, dos de sus principales fuentes de ingresos son no renovables. Me refiero a los energéticos y al Amazonas. Brasil es un país que tiene una gran responsabilidad para con el resto del mundo que no ha sabido manejar y es la de crecer económicamente sin depredar sus bosques. Por otro lado, los brasileños tampoco han sabido crecer de manera pareja y tienen a millones de personas en pobreza, tanto rural, como urbana.
En cuanto a las exportaciones, es importante que ocurran dos cosas: Primero, que seamos tan competitivos a nivel mundial como para que aún en tiempos de crisis sea difícil prescindir de nuestros porductos y servicios (como hoy es el caso de China). Segundo, que difersifiquemos a nuestros clientes. Así como debemos venderle a USA, también debemos hacerlo a Europa a Asia y a dónde se te ocurra.
Si bien es cierto que sería positivo generar un mercado local, hay una falla sistémica en tratar de hacerlo. Dado que no existe ese mercado, tampoco existen los recursos para generarlo (es un ciclo vicioso). Ese ciclo podría romperse con un flujo de ingresos por concepto de exportaciones. Esta estrategia también tiene sus implicaciones, pero dentro del panorama que tenemos, me parece la opción más sensata.
Un abrazo a tí también.
[...] otro día platicábamos sobre esa fuerte necesidad de salir a vender a otros mercados para traer dinero nuevo a la mesa. Básicamente la propuesta consiste en enviar a algunos de los nuestros a explorar otras tierras [...]
César:
Me da gusto que estés escribiendo de nuevo. Como siempre es un placer leer tus textos. Antes que otra cosa debo decirte que, aunque esté o no de acuerdo con la hipótesis planteada, algo es muy cierto; tu orientación por emprender estos ensayos nos dan un espacio para debatir… espacio que no tendríamos si alguien no hubiera un espíritu emprendedor en él.
Regresando al texto, me parece que la idea planteada tiene mucha lógica pero a mi consideración es incompleta. En términos económicos el dinero, aunque sea el “mismo dinero”, cuando circula genera más dinero. Esto quiere decir que la producción interna del país puede inundar el mercado local y generar crecimientos que al final detonen la exportación. Siendo así, el primer paso sería fortalecer la industria local o dicho en otras palabras, el primer paso es agrandar el mercado nacional.
La industria que mencionas, la del software, no es la excepción. Me parece que nuestros niveles de inversión están no sólo por debajo de los estándares mundiales sino incluso de América Latina. Esto nos brinda una gran oportunidad de crecimiento, pero tenemos que fomentar esa industria local.
Tal vez se podría decir que al exportar tenemos ventajas comparativas debidas al tipo cambiario, o que el mercado en otros países está dispuesto a “pagar más”, y es cierto. Sin embargo también es cierto que si no potenciamos la oferta y ampliamos la demanda local seguiremos exportando hasta generar superávit en la balanza comercial lo que nos llevará a apreciar nuestra moneda y por ende a perder esa competitividad en los tipos de cambio (no con esto digo que debamos mantener un peso débil). Dicho sea de paso, podemos tener una balanza comercial deficitaria y aún así tener una moneda estable si garantizamos las condiciones de las industrias locales que permitan inversión extrajera directa.
Por ejemplo, Estados Unidos mantiene una balanza comercial deficitaria con el resto del mundo y se compensa gracias al flujo de capitales que los inversionistas depositan gracias a la confianza que genera su mercado.
En resumen, me parece que si sólo vemos un lado de la moneda podemos caer en un viejo fenómeno que hasta hace años era más evidente. Las empresas buscaban colocar sus mejores productos fuera del país y nos dejaban los de mala calidad. “Calidad de exportación” rezaba la frase. Reflexionemos esas palabras un segundo, ¿por qué no podemos tener la misma calidad que en el extranjero? La respuesta es simple, porque el mercado no lo exige.
Es por eso que cuando abrimos la competencia, desarrollamos el mercado e incrementamos la demanda; siendo así la exportación es una opción más dentro del abanico de posibilidades, pero no la única.
Enhorabuena por este espacio.
¡Te mando un abrazo!
Polo
Estoy de acuerdo contigo hasta cierto punto, pero que opinas de las empresas mexicanas que comercializan productos de marcas que son tan conocidas que ya se comercializan en otros países como en mi caso que vendo copiadoras de la marca Konica Minolta, en México nos ha ido muy bien, ya tenemos tres sucursales y varios distribuidores en el interior de la república. ¿Cuál seria tu opinión de este tipo de artículos en cuanto a intentar introducirlos en el extranjero?